La envidia se lleva internamente y pocas veces florece al exterior, lo que impide a la persona envidiada darse cuenta que le envidian y que otro, está esperando a hacerle daño en cuento pueda
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1. Cuando acusan continuamente de las faltas o supuestas faltas, de sus hermanos, familiares o amigos, con el fin de destruir su fama.
2. Cuando claramente se alegran del mal o se entristecen e ignoran los éxitos ajenos.
3. Cuando comienzan a aparecer signos externos de: Soberbia, avaricia, ira, lujuria, gula, pereza, etc.
4. Cuando demuestran complejos de inferioridad, que los emplean para sutilmente aparecer más débiles y poder expresar mejor su envidia hacia otros, al pasar más desapercibido.
5. Cuando demuestran pesimismo, amargura, confusión, desorden y desprecio.
6. Cuando emplean la ironía y el sarcasmo, para referirse a otros de forma que se entrevean posibles defectos.
7. Cuando emplean verdades o mentiras, expresadas a medias para destruir la fama ajena.
8. Cuando enaltecen sus propios actos, imagen, éxitos, etc.
9. Cuando hablan de los fracasos y defectos ajenos.
10. Cuando hablan mal intentando destruir la fama de otros, con criticas retorcidas y constantes.
11. Cuando intentan destruir los logros de otros, para que no trasciendan, o se niegan a colaborar consiguiendo que otros no puedan triunfar.
12. Cuando interpretan las cosas aparentemente positivas de otras personas, siempre en clave de crítica.
13. Cuando quieren modificar su cuerpo con cirugías y tratamientos, porque otros lo tienen mejor.
14. Cuando se ponen furiosos debido a que otros han ganado o son mejores que ellos, en determinadas situación. Es decir cuando no saben perder.
15. Cuando siempre están conspirando con determinados grupos de personas, que tienen el vicio común de la envidia hacia otros.
16. Cuando tienen cambios sustanciales y continuos en la forma de tratar a los hermanos, familiares y amigos, en función de que tienen mejores cosas, mayores éxitos o mejor imagen.
17. Cuando tienen celos de sus hermanos, familiares y amigos.
La envidia produce un desgaste enorme de energía, al corroer el interior de los envidiosos, lo que les produce estar más atentos a los éxitos y fracasos de los demás, que a los propios, lo que a su vez les impide tomar las medidas necesarias, para cumplir sus propios objetivos. Hace ver a los envidiosos, que los envidiados consiguen las cosas y triunfan con facilidad y sin esfuerzo, lo que les impide a ellos, el hacer los esfuerzos necesarios para prosperar, ya que se suelen quedar esperando a que las cosas les lleguen, como ellos piensan que les llegan a los envidiados, sin ponerse a pensar en los esfuerzos que han podido tener que realizar para conseguirlas.
La envidia es el origen del resentimiento, el cual no busca el bien propio, sino el mal ajeno. Este resentimiento se pone de manifiesto en la lucha de clases sociales y políticas, donde para algunos tiene más importancia, hacer que los demás fracasen social o políticamente, a que los otros mejores en los mismos aspectos.
La envidia se lleva internamente y pocas veces florece al exterior, lo que impide a la persona envidiada darse cuenta que le envidian y que otro, está esperando a hacerle daño en cuento pueda. Eso suele coger desprevenido a los envidiados, que no esperan actos de agresividad verbal o física, proveniente de envidiosos ocultos o anónimos.