"Hay mucho, mucho negocio sin escrúpulos alrededor de esta “cultura de la muerte” que el gran cinismo nos intenta colar como “filantropía”
Siguen vivos, y con nuevos bríos, los enormes intereses ideológicos y económicos de la industria del aborto. El socialismo, a la vez que deviene en empresa de disolución de cualquier valor, hace subir las cuentas de resultados de aquellos negocios que se enriquecen ejerciendo la violencia contra un ser indefenso.
En esta nueva ley de plazos una mujer podrá abortar simplemente porque quiere un hijo de un sexo determinado. Puestos a igualar, la ministra Aído tendrá que agenciárselas para que exista “paridad” entre los sexos de los bebés que se aborten y así, distinguirnos de las culturas machistas de China o India, donde los feminicidios están a la orden del día. Y ahora viene el nuevo negocio: por 75 euros se va a comercializar un kit en Nueva Zelanda que detectará el sexo del bebé en los primeros momentos de embarazo. Ya mismo y, junto con el kit de jardinería, tendremos en el carro de la compra el “kit “futbolista o bailarina”. Más claro el agua. “ Huele a negocio”
Los abortorios españoles facturaron en 2007 50 millones de euros: 345 euros facturan por cada aborto de menos de 12 semanas y 1700 euros si se trata de un bebé no nacido de 21 semanas en adelante. El 87,37% de los abortos que se practican en España se realizan en clínicas privadas lo que nos costó, a todos los españoles, 40 millones de euros (no entiendo si es una opción de conciencia individual, libre y tal y tal..¿por qué lo tengo que pagar yo?). Santiago Barambío, presidente de ACAI y Guillermo Sánchez de la clínica Dátor representaron a los abortorios en la Subcomisión Parlamentaria encargada de estudiar la reforma de la ley del aborto, está claro, ante estas macrocifras de la facturación de sus negocios, que lo hicieron, “motivados” por aliviar la soledad en que se encuentran las mujeres cuando el “predictor” les da positivo. “Huele a negocio”
Huelga hablar del negocio de los preservativos que , si los reparten a millones por tierra, mar y aire, significa, que también los pago yo con mis impuestos y que alguien se está haciendo de oro con el “negociete” (puestos a repartir, acabarán distribuyéndolos por los geriátricos). Sigue oliendo a negocio.
Más negocio. Píldora del día después, postcoital o del “se me ha ido la olla”. A 20 euros el “viaje”. Laboratorios farmacéuticos al alza. Otro recorte en los impuestos que pago yo.
Hay mucho, mucho negocio sin escrúpulos alrededor de esta “cultura de la muerte” que el gran cinismo nos intenta colar como “filantropía”.
No sé por qué, nuestros parlamentarios nos adhirieron en junio de 2008 al “Proyecto Gran Simio” para extender nuestra “comunidad de iguales”(será la suya) a chimpancés, orangutanes y gorilas, cuando aquí, en esta sociedad de balances y cuentas de resultados los que de verdad, de verdad medran, son los “linces”.
Victoria Blasco López