
Hace menos de dos meses, una madre se desahogaba en su blog personal quejándose de lo poco que veía a su hija. “Qué poco sentido tiene tener hijos y no poder disfrutar de ellos, ¿no? ¿Es esto la vida?”, lanzó el pasado 22 de septiembre. Aquel post no fue un lamento más que acabaría perdido en el universo de internet.
Arantxa Aldaz - El Diario Vasco, 16 de noviembre 2011.
En su texto alumbraba una idea, “quizás una locura”, la de aprovechar la influencia de las redes sociales para organizar los miles de mensajes que se cruzan a diario en los foros para denunciar “la esclavitud” de los horarios laborales y reclamar medidas para equilibrar la vida familiar y laboral. Su ‘locura’ recibió cientos de apoyos, entre ellos el de Carolina Manzanares, zarauztarra de 36 años y madre comprometida con ese movimiento bautizado como ‘Conciliación Real Ya’.
Carolina ha escuchado con los oídos bien abiertos los mensajes proclamados en el VI Congreso nacional para racionalizar los horarios, que se clausuró ayer en el Kursaal y en el que se ha premiado a Euskaltel, Fundación Museo Guggenheim de Bilbao y 20 Minutos. Además, se han concedido accésit a Bankinter, el Consejo Económico y Social de Aragón y El Diario Vasco. “Acabamos de empezar y tenemos muchas ideas, pero hay que ir poco a poco.
Aquí hemos visto que tenemos apoyo y eso es importante”, explica en la pausa de media mañana de la jornada de ayer. Ella es madre de dos niños y concilia. Con su primer hijo volvió tras las dieciséis semanas de baja de maternidad al trabajo, en la empresa Ibermática de Donostia. Pidió una reducción de jornada y se la concedieron sin problema. “En eso no me puedo quejar. La empresa se ha portado bien”, acuña. Con su segundo hijo dice que la incorporación al trabajo se le hizo más cuesta arriba. “Lo llevé peor y decidí pedir una excedencia”. Va camino de los dos años en los que ha podido disfrutar minuto a minuto de la crianza de sus hijos. Pero no cree que haya que quedarse “de brazos cruzados”. Por eso se enredó en el proyecto, “que ha nacido de manera totalmente espontánea de la necesidad de muchas familias.
Todo el mundo está pidiendo conciliar, porque es lo lógico”. Dice que lo primero que hay que aclarar es que la conciliación no solo se refiere a la “necesidad patente” de los padres para estar con sus hijos, sino también “de cualquier familia, con hijos o sin hijos”.
Magdalena Castellanos, de la Federación de Mujeres Progresistas, forma parte de ese segundo grupo. No es madre, pero en la ONG en la que trabaja sí se concilia. La entidad predica con el ejemplo que quiere inculcar en otras empresas e instituciones. “Entre otros objetivos, nos dedicamos a asesorar a quien nos lo solicita en materia de conciliación, así que nosotros evidentemente hemos puesto en marcha un plan para racionalizar los horarios”, cuenta esta madrileña. De lunes a jueves trabajan de 9.30 a 18 horas, con un descanso breve para comer. Y los viernes el toque de queda es las tres de la tarde. “A pesar de todo, a nosotros también nos ha costado implantar un modelo de flexibilidad horaria. La conciliación es el escenario ideal, pero no hay que ocultar que es un proceso que cuesta implantar”.
Los cambios empiezan ya a aflorar, subraya con optimismo. Cada vez más empresas solicitan asesoramiento y trabajan temas como la sensibilización en materia de igualdad. “Por ejemplo, cuando un trabajador hombre es padre le envían un email recordándole los derechos que tiene y las medidas a las que puede acogerse. Ese paso no cuesta dinero, y promueve la conciliación real. Por suerte, cada vez más hombres se apuntan a la conciliación, aunque todavía siga siendo cosa de mujeres, no hay que negarlo”.
“Para salir de la crisis”
Aroa Aguirrezabal, responsable de Recursos Humanos de la empresa Lazpiur, con 95 personas en plantilla, la mayoría hombres, asiente con la cabeza. “Antes nadie hablaba de conciliar en la empresa, ahora los hombres también empiezan a querer compaginar mejor su trabajo y su vida familiar”, cuenta. Lazpiur, con sede en Bergara, es una de las cuatro empresas vascas que han participado en el programa piloto del Departamento de Asuntos Sociales del Gobierno Vasco para promover la conciliación. El plan aún no se ha implantado en la compañía “pero es cuestión de tiempo”, apunta. “No queremos que se empiece solo por una sección, sino que queremos que sea un plan para toda la empresa y eso requiere de un tiempo que ahora no tenemos. Pero se hará”, asegura. “Hasta ahora también se atendían las peticiones, pero con el plan el trabajador ya no tendrá que pedirlo como un asunto personal, será una forma de trabajo que oferte la empresa”.
La presidenta del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga, que inauguró la última jornada del congreso, reconocía las dificultades y el “estrés” de “tratar de rendir al máximo tu potencial productivo y a la vez responsabilizarte de la buena marcha de la familia. Una realidad que vivo día a día”. Preocupada por “lo trascendente” de la cuestión, dijo que la conciliación “es una de las cuestiones que tenemos que abordar, desde todos los frentes, de cara a superar la crisis”.