Llegar a fin de mes se presenta como una quimera para la inmensa mayoría de las familias, que ven cómo el paro y la mala situación de la economía en general son una pesada losa para sus finanzas. La inmensa mayoría ve en el desempleo el gran freno a sus proyectos y a los del país, y reconoce que ni consume hoy ni consumirá el año que viene.
Julio Díaz de Alda - Colpisa, 5 de diciembre 2011.
Ese es el panorama que dibuja el Indicador de Confianza del Consumidor que, por primera vez, realiza el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). El trabajo revela una ligera mejora en los ratios globales de confianza sobre el presente y el futuro ecomómico, pero sus entresijos dejan bien claro el mal momento que atraviesan los hogares.
Y es que a la hora de describir la situación familiar, el 40,5% de los encuestados reconocde que llega “justo” a final de mes. A ese porcentaje se suma otro 14,2% que reconoce dificultades para cuadrar las cuentas, por lo que se ve obligado a echar mano de los pocos o muchos ahorros que existan en casa, y otro 6,6% que, directamente, se ve en la obligación de endeudarse aún más para solventar la papeleta.
En definitiva, el 61,3% lo tiene complicado para saldar el balance mensual. Un grupo que contrasta con el 34,5% que dice poder ahorrar un poco y el afortunado 4,3% que asegura que a final de mes le queda un remanente de “bastante dinero”. Y es que nueve de cada diez tiene claro que su situación es igual o peor que hace un año.
De cada al futuro, aparece el optimismo: el 44% cree que seguirá igual dentro de seis meses y un 24% opina que estará mejor, el mismo porcentaje que opta por lo contrario y vaticina que le irá peor. Entre los optimistas, la razón para la alegría está siempre ligada al empleo; bien porque uno de los miembros de la familia encoentrará trabajo bien por una subida de sueldo. Los pesimistas optan por el negro como color vital por el alza de los precios o por una caída de los ingresos esperados a causa, una vez más, del paro.
Lo que no deja margen para la alegría es el consumo, antaño uno de los motores de la economía nacional. Entre el 74% y el 93% de los encuestados afirma no haber comprado en el último medio año consumibles como coches, muebles o electrodomésticos. ¿Y los comprarán en 2012? La respuesta es abrumadora: un 87,3% cree que realizará el mismo nivel de compras o inferior.
La cola del paro es el fantasma más temido. El 71,7% de los ciudadanos consultados tiene algún familiar o conocido en el paro. Y el 70% asegura que encontrar un empleo es hoy más difícil que hace un año. Con esos mimbres, ahorrar es también complicado: solo uno de cada diez cree que lo conseguirá durante el 2012.
El trabajo del CIS, basado en una encuesta a 1.000 personas realizada entre los pasados días 21 y 24 de noviembre, justo después de las elecciones generales, apunta a nuevas subidas de precios de bienes y servicios. Más inflación. Casi la mitad de los ciudadanos (el 49,1%) cree que el IPC subirá el próximo año, y el 35,4% calcula que se mantendrá igual (3%). Solo un 8,3% opta por un abaratamiento de la vida.
Los tipos de interés, la cadena que ata a buena parte de las familias a través de su hipoteca, tampoco permiten alegrías: el 40% cuenta con una subida de tipos y el 35,3%, con un estancamiento. Hoy el precio oficial del dinero en la eurozona está en el 1,25%, aunque crece la presión al Banco Central Europeo (BCE) para que baje esa referencia. Quizá como consecuencia de esa visión sobre el coste de los créditos, el 95,4% de los consultados declara que no tiene planes de comprarse una vivienda a lo largo del próximo ejercicio. Aquí, la sequía del crédito que imponen las entidades financieras también tiene mucho que ver.