"Pero no nos equivoquemos, el debate actual sobre el aborto no está en aclarar si el feto es o no un ser humano, sino en si ha de prevalecer el derecho de las mujeres a abortar sobre el de sus hijos a nacer y vivir"
ALMA DE BRÓCOLI
ABC 20/05/08
Contra todo pronóstico...o sí.., -si valoramos los vastos conocimientos de nuestra clase política-, superando todas las expectativas existentes y gracias a la “ciencia infusa” de una política de vanguardia, se ha añadido una emoción más a los aburridos embarazos convencionales. Al :“me da igual que sea niño o niña”, al“que venga sano” , al "que sea una buena persona” y demás banalidades absurdas, la señora que se quede embarazada a partir de ahora disfrutará de una nueva emoción: ¡saber si lo que parirá cuando llegue su tiempo será un SER HUMANO!.
Perpleja, escucho de nuevo las declaraciones de la ministra-científica Aído: “el embrión es un ser vivo, pero no es un ser humano; no tiene ninguna base científica”.
Corro a mis apuntes científicos y leo: “Un embrión no se parece a un hombre, aunque la pertenencia a una especie nos la demuestra su estudio genético, pues todos los individuos de una misma especie tienen la misma configuración genética. En el embrión se halla toda su información genética, y si no se producen interferencias (como que lo maten, por ejemplo), llegará a ser un individuo humano único e irrepetible”.Clarísimo.
Según la “nueva científica”, esta emoción de saber qué clase de especie vamos a tener sólo nos durará 14 semanas, porque aunque en la semana trece y media todavía desconoceremos si lo que llevamos dentro es un niño o una brócoli, al rondar la 14 y un día, se producirá una “mutación instantánea” y se despejarán todas nuestras dudas.
Las ideologías de partido gobiernan nuestras vidas y los que se han rebelado contra la Iglesia por sus dogmas, son un puro dogma. Pero no nos equivoquemos, el debate actual sobre el aborto no está en aclarar si el feto es o no un ser humano, sino en si ha de prevalecer el derecho de las mujeres a abortar sobre el de sus hijos a nacer y vivir.
A veces la ciencia nos puede jugar malas pasadas y lo que externamente puede tener aspecto de ser humano, en realidad puede tener alma y cerebro de brócoli.
Viky Blasco