
Los enfrentamientos con los suegros se han convertido en uno de los principales problemas dentro de las parejas debido, principalmente, a la tendencia a la intromisión y a la incapacidad de emancipación total de los padres.
Patricia García – Qué, 23 de septiembre 2011.
Este jueves se publicaba una noticia sorprendente dentro del ámbito de los conflictos familiares. Una suegra era condenada a indemnizar con 9.000 euros a su nuera por difundir que su nieto nació de una relación extramatrimonial de la perjudicada.
La sentencia puede conllevar un cierto tono de comedia, el mismo que el eterno enfrentamiento de la suegra con el yerno o la nuera tiene en nuestra sociedad. Pero la situación real está mucho más cerca de la tragedia.
Según Ignacio Tornel, mediador familiar, los conflictos con los suegros son muy frecuentes y causan “profundos desgarrones en los componentes de las parejas al producirse una oposición entre la familia de origen y la nueva familia”.
En realidad, en nuestro país este problema viene derivado de un “tejido familiar muy sólido y enriquecedor que no es tan fuerte en otros países europeos o en EEUU”, afirma Tornel.
A pesar de los conflictos causados por este vínculo entre la pareja y la llamada ”familia extensa”, el experto lo defiende como un aspecto muy positivo de las familias españolas.
Habitualmente, las situaciones de enfrentamiento con miembros de la familia extensa, en concreto con los suegros, tienen lugar en los momentos de crecimiento o modificaciones de importancia dentro de la pareja. Este es el caso del nacimiento de un hijo, los cambios de residencia o de trabajo.
En estos instantes se suele producir la entrada de un miembro de la familia en las decisiones y, según Tornel,en un 40% de los casos se produce el conflicto.
Las causas del conflicto
Por lo general, las causas de la intrusión se pueden resumir en dos puntos: la excesiva tendencia por parte de los familiares, especialmente los progenitores, de entrometerse en los asuntos privados de la pareja y la incapacidad de de los cónyuges de llevar a cabo una emancipación completa de sus respectivos padres.
Ignacio Tornel resalta que, al contrario de lo que pueda parecer más común, este último problema lo sufren más los hombres que las mujeres.
¿Qué hacer para evitarlo?
El experto se muestra firme en cuanto a los consejos para evadir el enfrentamiento suegros-pareja o con cualquier otro miembro de la familia extensa, ya sean cuñados, abuelos, etc.
En primer lugar, se debe dar “prioridad absoluta al nuevo núcleo familiar frente al de origen o de sangre”. Si se cae en la postura contraria, los conflictos son inevitables y pueden conllevar la ruptura con la pareja.
El segundo consejo se centra en la “clave de aunar”. Tornel afirma que, al fin y al cabo, las relaciones “están basadas en el amor” y por lo tanto los cónyuges deben tratar de no causar una división con la familia.
Para ello, cuando la pareja se encuentre enfrentada a sus propios padres, lo recomendable es “no dar nunca una opinión negativa”, no criticar a los suegros pues el conflicto derivaría en la propia relación. En conclusión del experto “no echar leña al fuego, pues todo podría terminar explotando”.