Se sobrecargan de trabajo para cuidar de los nietos, con la renuncia a sus actividades y vacaciones
07/12/2010 Carmen tapia | león
La ausencia de conciliación laboral y familiar y la pésima racionalización de los horarios laborales de los hijos convierte a la mayoría de los abuelos en cuidadores de sus nietos, asumiendo compromisos que hipotecan, «hasta extremos razonables» su propia vida. El Teléfono de la Esperanza advierte del aumento de llamadas por el «síndrome del abuelo esclavo».
Pese a que el 90% de los abuelos considera positivo el cuidado de sus nietos, la sobrecarga de trabajo les provoca estrés y hipotecan su vida «hasta extremos poco razonables, de modo que renuncian a sus actividades o hasta sus vacaciones para atender a sus nietos, sobrepasando, hasta la extenuación, sus capacidades físicas o psicológicas». Así lo alertan desde la Asociación Teléfono de la Esperanza. «Muchas familias saben que en un abuelo y una abuela tienen a un maestro, a un cocinero, a una modista, a un recadero y hasta un conciliador familiar. Y todo esto de forma incondicional y voluntaria, sin tener en cuenta horario ni festivos. Siempre con cariño y amor».
El estudio Doble dependencia:abuelos que cuidan nietos en Epaña , cifra en siete horas el tiempo diario que los abuelos y abuelas españoles dedican al cuidado de sus nietos, frente a las cinco que invierten los europeos. «Es habitual que las parejas con hijos, en los que trabajan padre y madre, recurran a los abuelos, sobre todo en las grandes ciudades, para hacer posible la marcha diaria de su hogar y para que los más pequeños se encuentren atendidos», explica Fernando Alberca, responsables de la oenegé Teléfono de la Esperanza.
Para el 67% de los abuelos españoles lo que más importa es la familia, por encima incluso de la propia salud (16%) o de su seguridad económica.
Los abuelos suplen importantes carencias sociales en el terreno del cuidado infantil en España y, al realizar gratuitamente su servicio, permiten a las parejas jóvenes «que soportan frecuentemente hipotecas abrumadoras», un ahorro sustancial que les ayuda a vivir con mayor desahogo «y a eliminar un factor de estrés que podría ser sumamente negativo parra la estabilidad de su relación. Sin los abuelos, muchos hogares en España, sencillamente no podrían funcionar».
Las consecuencias . Los abuelos asumen frecuentemente compromisos que «enajenan su libertad e hipotecan, hasta extremos nada razonables, su propia vida», explican los expertos de la oenegé, «y lo hacen movidos por su generosidad y por el amor inmenso que suscitan en ellos los hijos de sus hijos». Así caen en lo que se denomina «síndrome del abuelo esclavo», es decir, abuelos que viven sólo para los demás y que son incapaces de decir «no puedo» o «no quiero». Cansancio permanente, hipertensión emocional y malestar anímico son algunos de los síntomas que sufren las abuelas y abuelos «esclavos», como denominan los gerontólogos a los adultos mayores obligados al cargo de sus nietos.