"La hija del ministro", novela realmente familiar que demuestra al lector que la familia es el mejor lugar para nacer, vivir y morir.
"LA HIJA DEL MINISTRO"
Miguel Aranguren
La Esfera de los Libros, 2009. 512 páginas.
“La hija del ministro” supone un interesante cambio de registro en la obra de Miguel Aranguren (1970). Estamos ante una novela histórica que se ambienta en los años veinte y treinta del siglo pasado, un tiempo convulso marcado por la decadencia de la monarquía de Alfonso XIII, la proclamación de la II República y el estallido de la Guerra Civil. En este contexto, polémico y trágico, sitúa Aranguren a los protagonistas de un libro que engancha por su historia humana y social, por la verosimilitud del argumento y por la creación de personajes.
Madrid es, por derecho propio, el escenario principal de “La hija del ministro”. Durante el final de la II República y los primeros compases de la Guerra Civil, en la capital de España se dieron cita las mayores atrocidades y las mejores gestas. Miguel Aranguren se atreve a dar voz, sin complejos, a los héroes y villanos de aquel tiempo
La novela arranca muchos años después de los hechos que se narran. Elvira Bossana, una anciana aristócrata, fallece en su casa de Las Arenas, en Bilbao. Viuda desde hacía ya tiempo, su vida esconde un secreto que nadie conoce con claridad: ni su hijo, ni sus vecinos, ni la criada ecuatoriana que se ha encargado de cuidarla en los últimos años. Pero, tras su muerte, aparecen unos cuadernos en los que narra los sucesos más relevantes de su existencia, entre los que destaca ese misterioso “secreto”. El padre de Elvira, duque del Paraná, es un hombre de prestigio, íntegro, de convicciones humanas y religiosas muy profundas –uno de los personajes más atrayentes de la novela–, cercano a una corte que atraviesa sus peores momentos. El rey le nombra ministro durante el gobierno de Berenguer. La llegada de la República acaba con su carrera política. Honrado padre de una familia muy numerosa, Pablo Bossana nunca se ha aprovechado de su condición para medrar ni para conseguir favores de Alfonso XIII, con el que le une una sólida amistad. De alguna manera, “La hija del ministro” refleja lo que es una familia en sus momentos de rutina y naturalidad, en aquellos que empujan al heroísmo y también en sus debilidades. La novela nos enseña que la familia es el lugar natural al que todos necesitamos volver. Por otra parte, los Bossana son espejo de las muchas familias que sufrieron persecución a causa de su fe en el Madrid de los años 30. Pero también es una familia que vive y habla del perdón
La novela se extiende en las actividades de los hijos de don Pablo, que viven de manera apasionada la situación española, con sucesivos enfrentamientos entre los partidarios de la Monarquía y de la República. Elvira asiste como testigo de esta encrespada situación que nos habla de las grandezas de las que los hombres somos capaces, así como de las atrocidades a las que conduce el odio. La protagonista se enamora apasionadamente de uno de los protegidos de don Pablo, Ventura Ortuño. Como Elvira es adolescente, aplazan la boda hasta unos años después. Cuando llega el momento, estalla la Guerra Civil y los dos enamorados –y sus familias– ven cómo todos sus planes se desmoronan. La historia entre Elvira y Ventura debería formar parte de los grandes romances de la Literatura universal.
La novela tiene una factura realista. Los hechos históricos se cuentan desde la perspectiva de la familia de don Pablo. La apasionada y trágica historia de amor que viven Elvira y Ventura, está marcada por el contexto bélico en el que transcurren los acontecimientos. La resolución del ya citado “secreto” conmoverá, de seguro, a los lectores.