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Escrito por Administrator
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Martes, 02 de Marzo de 2010 20:49 |
Sé que parece inútil. Sé que es inútil tras el paso del proyecto de ley por el Senado. Pero ello no hace menor el clamor de tantos a favor de un Pacto por la Vida. Es más, hoy – visto el panorama económico, educativo y familiar de España – ese acuerdo se presenta como la madre de todos los pactos. Si no se dejan vivir todas las vidas concebidas y se desprecia su existencia hasta la decimocuarta semana, no existe ninguna razón de peso para el respeto de la vida octogenaria. Si no nacen nuevas vidas, nuevas manos, nuevas mentes que incorporar al trabajo, no existe ninguna posibilidad de mantener el sistema de pensiones actual.
Si la juventud – sobre todo la juventud femenina que acuna una vida junto a su corazón -, si esa juventud no recibe apoyo para salir adelante, tendremos jóvenes sin esperanza y sin amor. Si mis políticos en el Congreso, en el Senado, en el Gobierno no ven la necesidad de detener la sangría – 125.000 muertes anuales – esa ceguera les anulará para construir algo más que unos inquietantes equilibrios inestables. El ser humano concebido y no nacido es el más necesitado de protección y la ley debe amparar esa vida hecha ella misma derecho viviente. Delante del derecho a la vida, todo lo demás importa, pero sólo derivadamente, relativamente. Pidamos, pues, un Pacto por la Vida. José Ángel Domínguez Calatayud (Publicada en ABC de Sevilla, pág. 16. Del viernes, 26/02/2010)
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