Vida familiar.es Viernes 27 de Agosto de 2010 09:58
Y es que Ángel Gabilondo y Trinidad Jiménez, no han querido esperar más para presentar la Guía «Ganar salud en la escuela».
Y no es malo que nuestros hijos ganen hábitos saludables desde pequeños. Algo en lo que estamos todos de acuerdo.
El problema viene cuando descubrimos que hay un capítulo entero sobre temas afectivos y sexuales. Con la clara intención de inculcar a los niños los contenidos de la Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva, que incluye la Interrupción voluntaria del embarazo entre otras cosas.
Desde los tres años a los catorce recorren desde la morfología genital, hasta respuesta sexual del hombre. Siempre desde el prisma que el gobierno de turno quiere imponer a todos los ciudadanos.
Si no recuerdo mal, a los nueve y diez años, ya se les explica claramente la morfología y funcionalidad de los órganos sexuales a los niños. Lo sé porque mis hijos ya lo han estudiado.
No se entiende porque hay que adelantar estos contenidos entre los tres y cinco años. Cuando a estas edades los niños, lo único que quieren es jugar. Y los educadores, padres y maestros, aprovechamos ese juego para educar.
Supongo que estos ideólogos, quieren que desde la más tierna infancia, se dedique a jugar con lo que aprenden en esta materia, sus genitales.
Pero no alcanzamos a entender en que puede beneficiar esto a los niños. Y por este motivo, entendemos que consideran a toda la humanidad pasada, y a ellos mismos, como unos ignorantes frustrados que no han sabido asumir ni usar su sexualidad, por no haber jugado con ella de la más tierna infancia.
Supongo que estos iluminados se consideran afortunadas excepciones, que a pesar de no haber podido jugar con sus genitales desde los tres años, ha sabido integrar intelectualmente este acontecimiento, y le quieren evitar esta frustración al resto de la abotargada humanidad.
Por otro lado, quieren normalizar que tras los errores de una mala sexualidad adolescente, en caso de estar embarazada, puedas matar a un ser humano.
Es curioso que los que presumen de defender más que nadie a las mujeres en primer lugar, y después al resto de los mortales, para que no sean seres objetos, acentuado esta defensa en las diferencias sexuales, luego hagan todo lo posible para que se eduque a los niños en una dependencia sexual, que evidentemente llevará a considerar al otro como un objeto sexual, como un juguete para mi diversión.
Por último, en este intento de adoctrinar sobre lo que les interesa, hacen un dios que imponen por encima de los padres al que no se puede negar. Creando inquisiciones, que revocan el derecho fundamental de los ciudadanos a objetar a sus diversas leyes: El mundo sanitario no puede objetar a la nueva Ley Orgánica de Salud Sexual y Reproductiva; los padres no pueden objetar a la EpC; supongo que tampoco a esta nueva materia, y así un largo etcétera. Presumen de haber sufrido imposiciones, e imponen sin dar ninguna opción.
¡Viva la libertad! ¡Gracias por sacarme de mi ignorancia, y hacerme ver que soy tan tonto que no quiero lo mejor para mis hijos! ¡Gracias por imponérmelo!