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Escrito por Administrator
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Martes, 07 de Julio de 2009 19:41 |
Suicidio asistido en Suiza en un importante reality show. No es la primera vez que la organización suiza Dignitas facilita el suicidio asistido a un paciente extranjero. En el año 2007 fueron 191 personas las que pasaron por el “cuarto de estar de Dignitas” para acogerse al suicidio asistido legal en ese país. La diferencia, la particularidad del caso actual, es que todo el proceso ha sido grabado por la televisión británica Sky Real Lives y difundido al país en general, algo éticamente difícil de calificar. El caso que comento se trata de un profesor de informática estadounidense, Craig Ewert, de 59 años de edad, que en abril de 2006 fue diagnosticado en su hospital de Haarrogate, donde residía, de una enfermedad neurológica que, a juicio de los médicos, en dos o cuatro años paralizaría su cuerpo y le llevaría a la muerte. Sin duda, una noticia terrible para él y para su familia, especialmente para su esposa Mary.
Pero la enfermedad evolucioné rápidamente y pronto se encontró en circunstancias de grave incapacidad, que dificultaba importantemente su vida y la de su familia. Por ello, Craig decidió acudir a la organización suiza Dignitas y solicitar el suicidio asistido. Él no podía proporcionarse la muerte, pero Dignitas podría facilitarle los medios para hacerlo. Se desplazó a Suiza, junto con su esposa Mary para llevar adelante su proyecto. No vamos a entrar aquí ahora en describir todo lo que pueden ser los últimos momentos de una persona que muere en esas circunstancias, ni la valoración moral del suicidio asistido, cosa e nuestro juicio reprobable, ni incluso las circunstancias, lo que lo desconocemos, de amor en que ese paciente se sentía inmerso, ni el valor que su vida, aunque fuera precaria, podría tener para los suyos. Solo queremos referirnos al abominable hecho de que un acto como este, tan íntimo como terminar con la propia vida pueda ser motivo de un programa de televisión en hora de máxima audiencia. A nuestro juicio algo incalificable. Una muestra más de una sociedad que ha perdido la referencia ética y en la que el negocio publicitario puede justificar todo, hasta transmitir la muerte de un paciente paralítico, que sin duda mereció mejor final. ¿Se puede llamar a esto muerte digna?.
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