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Home Bioética "USAR UN DONANTE SOLO SIRVE PARA COMPRAR EL NIÑO DE OTRO"
"USAR UN DONANTE SOLO SIRVE PARA COMPRAR EL NIÑO DE OTRO" PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Administrator   
Sábado, 18 de Junio de 2011 17:51

Su vida se ha convertido en una espiral de dolor. Alana, una chica de San Francisco (EEUU), fue concebida a partir de una donación de semen anónima y, en su juventud, ella misma recurrió a la donación de sus óvulos para sentirse más unida a su padre biológico.

Isis Barajas - Revista Misión

 

Ahora, no sólo sufre pensando cada día en el padre que nunca tuvo, sino en los hijos biológicos propios que otras mujeres crían en su lugar.
Mi madre me lo contó cuando yo tenía cinco años, así que en cierta forma, siempre lo he sabido. Cuando era pequeña esto no significaba nada para mí. Los problemas comenzaron durante la adolescencia. Al conocer a gente de mi edad y ver cómo sus padres se relacionaban con ellos me hizo darme cuenta de todo lo que me estaba perdiendo al no tener un padre de verdad. Sentía que no valía nada para los hombres. Los odiaba, pero a la vez buscaba desesperadamente que me amaran. Solía culparme de mi promiscuidad durante la adolescencia. Pero ahora sé que esto es muy común entre las niñas que no tienen la presencia de un padre. Me enfurece que a las niñas se les niegue intencionadamente la posibilidad de tener un padre, porque esto tiene un efecto muy predecible en su sexualidad: las estamos lanzando a la boca del lobo.


¿Qué sintió al enterarse de que había sido concebida a través de una donación de semen?

 

¿Cree que su situación es similar a la de un hijo adoptado?
La adopción es diferente. Mi hermana mayor es adoptada y creo que una de las mayores diferencias es que la adopción proporciona una relación de igualdad entre los padres biológicos y los hijos adoptivos. Tener un padre biológico cuando el otro padre no tiene ninguna relación biológica con el hijo crea mucha tensión, y creo que es la causa de que haya un mayor porcentaje de divorcios entre las familias con hijos concebidos a partir de donantes. La adopción es mucho más estable para los matrimonios.

¿Recomendaría en algún caso acudir a una donación de óvulos o de semen?
No lo recomiendo en absoluto. El uso de un donante no cura la infertilidad, lo único que hace es comprar el niño de otro. Si utilizas un donante para tener a ese niño que sueñas, casi seguro que ese niño al crecer soñará con conocer a su padre (o a su madre donante) y la posibilidad de reunirse con él o con ella puede que nunca llegue. Lo que estamos haciendo es transferir el dolor. Hay otras formas de dolor de las cuales los padres no son responsables y por eso pueden consolar a sus hijos; pero con este tipo de dolor, los padres no pueden consolar a sus hijos porque ellos mismos han causado ese dolor. Yo ya apenas hablo con mi madre. A menudo pensamos en el bebé que anhelamos, pero estos bebés se convierten en adultos. ¿Estás dispuesto a guiar a los adolescentes y adultos jóvenes nacidos a partir de una donación? ¿Puedes asumir la responsabilidad de los principales tormentos de su vida? Los padres deben contestar a estas preguntas.

¿Ha intentado alguna vez encontrar a su padre biológico?
Estoy inscrita en el Registro de Hermanos Donantes (www.donorsiblingregistry.com). No tengo suficiente información para buscarlo, pero llevo un año y medio escribiendo un guión sobre un viaje ficticio para encontrarlo. En los créditos he puesto la información que tengo de él. Espero que él se dé a conocer o aparezca alguien que tenga información sobre él.

¿Qué sabe hasta ahora de su padre?
Sé que es de ascendencia polaca, nacido el 26 de noviembre de 1952, especialista en Medicina Respiratoria, vivió en Los Ángeles, fue instructor de buceo, criado católico, tiene antecedentes de diabetes en la familia, tocaba la flauta. Pienso en él todos los días, pero no quiero perder el tiempo tratando de encontrarlo porque tengo miedo a que él o su familia me rechacen. Prefiero dedicar mi tiempo a forjar mi vida y crear mi propia familia.

Hace unos años recurrió a la donación de sus propios óvulos para costearse un viaje a Polonia en busca de su padre. ¿Lo hizo sólo por dinero?
También lo hice de un modo poético: por tener al menos una experiencia en común con mi padre. Quería saber cómo se vivía desde el otro lado. Ahora tengo dos hijos en alguna parte que dudo que llegue a conocer nunca. Pienso en ellos tanto como en mi padre.

¿Qué siente ahora hacia sus hijos?
Me encantaría conocerlos. Sé que uno nació en el mismo mes que yo. Mi mayor temor es que yo sea infértil o no tenga hijos y, a la vez, sé que tengo dos desconocidos que otras mujeres han tenido el privilegio de criar. He oído historias de mujeres que han donado sus óvulos y ahora son infértiles.

¿Cómo se sintió durante el proceso de la donación de sus óvulos?
Me sentí como un producto, no como una persona. Aprendes rápidamente que tus características se pueden convertir en dinero en efectivo. ¿Ojos azules? Dinero al contado. ¿Licenciada en algo que suena importante? Dinero al contado. Fue probablemente una de las experiencias más deshumanizantes de mi vida.

En la clínica coincidió con chicas que donaban sus óvulos para pagarse una cirugía estética.

La superficialidad que rodea esta industria puede ser muy desagradable. Imagina que eres un niño y descubres que tu madre biológica era una donante de óvulos y que un mes después de “donar” su óvulo/niño, se puso unos implantes de mama. ¿Qué niño quiere ser regalado a cambio de algo tan superficial? No importa si nuestros padres estaban dispuestos a hipotecar su casa por nosotros. Todos los niños (incluidos los adoptados) quieren saber por qué sus padres biológicos les dieron o vendieron. Incluso los “buenos” usos del dinero no tienen justificación para nosotros.

¿Ha sufrido consecuencias físicas después de donar sus óvulos?
Síndrome de hiperestimulación ovárica. Tengo un dolor en el ovario derecho que ha persistido durante más de un año.

¿Qué piensa acerca del sistema de donación de óvulos y semen?
Creo que separar intencionadamente a un niño de uno o más de sus padres biológicos (por no hablar de los abuelos, tíos, hermanos...) es casi un crimen. Es una gran máquina de hacer dinero y de llevar alegría a los padres desesperados por tener hijos, pero las personas afectadas son los niños y nuestra opinión no se tiene en cuenta. Y como tenemos miedo de ofender a los familiares que sí tenemos no hablamos abiertamente del tema.

De hecho, la donación de óvulos se anuncia como una causa benéfica para ayudar parejas que no pueden tener hijos.
Ellos confunden la realidad moral de la situación a través de un lenguaje inteligente. La realidad es que tú estás vendiendo a tus hijos biológicos. No tienes ni idea de si las personas que criarán a estos niños van a ser padres competentes. Todo lo que sabes es que tienen dinero y el deseo de tener hijos. Eso no es garantía de una buena infancia. Para los padres que utilizan los tratamientos de reproducción asistida no hay proceso de selección (como en la adopción).

¿Cuál es su mayor temor en su defensa de los derechos de estos niños?
Nunca pensé que al intentar explicarle a la gente que los niños quieren saber quiénes son sus padres biológicos y ser amados por ellos, mi lucha entraría en conflicto directo con algunos objetivos de la comunidad gay. Mi mayor temor es que la opinión de los niños sea silenciada porque va en contra del deseo de los adultos de tener hijos cuando no los pueden tener de forma convencional.

Prohibido conocer a tu padre

El incesto, las secuelas psicológicas para los hijos y las físicas para las madres son consecuencias reales de la donación de gametos. Pero esto no parece importarle demasiado al 56% de los jóvenes de entre 17 y 18 años que, según la encuesta realizada por el Instituto Marquès a estudiantes de Barcelona, estaría dispuesto a donar sus óvulos o espermatozoides.

Las clínicas de reproducción asistida anuncian estos procesos como un acto de solidaridad para cumplir los sueños de muchas parejas, pero de lo que nunca se habla –y hasta hoy era desconocido– es de que este tipo de donaciones implican mucho sufrimiento, sobre todo, a los hijos. Así lo ha demostrado un estudio pionero publicado el pasado mes de junio por la Comisión de la Paternidad del Futuro en EE UU, “El nombre de mi padre es Donante”. En él se ha entrevistado a 485 adultos de entre 18 y 45 años concebidos por una donación de semen y los resultados revelan que estas personas suelen estar más confundidas y sentirse más aisladas de sus familias.

 Entre las respuestas de los encuestados resulta muy revelador que al 45% le moleste las circunstancias de su concepción y el hecho de que fuera el resultado de un intercambio económico; al 46% le preocupa sentirse atraído físicamente por alguien con el que está emparentado genéticamente; al 67% le parece que tiene derecho a conocer la identidad de su padre biológico; y al 64% le gustaría saber de la existencia o número de hermanos concebidos a partir del mismo donante. De hecho, el 47% piensa varias veces a la semana en las circunstancias de su concepción y el 65% está de acuerdo con la afirmación: “Mi padre donante es la mitad de quien soy yo”.

 Pero aquí no queda todo. Según el estudio, estos jóvenes caen con frecuencia en la depresión, la delincuencia, el abuso de alcohol y otras sustancias que los jóvenes criados por sus padres biológicos.

¿Y qué hay de los donantes?
En la donación, a la mujer se la somete a una estimulación ovárica de 10 o 12 días para, posteriormente, extraer los óvulos en un quirófano con anestesia general. Dolor de cabeza, cambios en el estado de ánimo, inflamación abdominal, náuseas y aumento de peso son algunos de los efectos que pueden producir los medicamentos. “En ocasiones, pueden presentarse síntomas mayores como dolor de cabeza intenso o dolor constante en el abdomen”, explica Roberto Germán Zurrirain, de la Universidad de La Rioja y profesor del Máster de Bioética en la Universidad Rey Juan Carlos, y en otros casos se da el Síndrome de Hiperestimulación Ovárica: “Crecimiento súbito de los ovarios, incremento rápido en los niveles hormonales y retención excesiva de líquido en la cavidad abdominal o en los pulmones”.
La crisis económica ha provocado que las donaciones se disparen. Pero, ¿vale la pena ganar 900 o 1.000 euros –en el caso de los óvulos– si está en juego nuestra salud, si engendramos hijos que nunca sabremos siquiera que existen y además contribuiremos a que vivan atormentados por el modo en que fueron concebidos y por no poder conocernos?

Hasta seis hijos
En nuestro país, se puede ser donante de hasta seis hijos nacidos, aunque en ningún momento se informa a los donantes de que su material genético ha sido utilizado con éxito en alguna fecundación. Al igual que en EE UU, la donación es completamente anónima, ya que “se entiende como un acto altruista en el que se renuncia a cualquier tipo de reclamación respecto a la paternidad”, explica Germán Zurriarain.

 

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